PEDRO Gracias. Escuchame, viejo: Te hago una propuesta, véngase a Madrid. A vivir: Yo los banco, no tengo problemas. Les puedo alquilar un apartamento en Madrid o aquí, en una urbanización, dónde más les guste. Aquí el dinero rinde tres veces más que allá. Entre lo que vos cobrés y lo que yo les dé van a estar bien, pueden hacer lo que les dé la gana sin preocuparse de nada.
FERNANDO Te deben de pagar bien.
PEDRO Más que bien. Me quiero dar el gusto de ayudarlos. No por eso me voy a privar de nada. Esto es otro mundo, es un país en serio: tengo una casa, dos coches, sé que los chicos van a poder estudiar lo que quieran y donde quieran. No puedo pedir más. ¿Qué me decís? Hablalo con mamá, a ver qué le parece.
FERNANDO: Se dice que en Atenas había una ley muy particular que eximía a los hijos de tener que mantener a sus padres. Les quitaba toda la obligación de mantenerlos cuando los padres no hubiesen sido capaces de adoctrinarlos, de enseñarles alguna ciencia o arte. Vos estás eximido. No puedo aceptar que me ayudes: Vos elegiste como ideales y como objetivo de tu vida todo lo que nosotros te enseñamos a despreciar. Dejaste de hacer lo que te gustaba, lo que hacías muy bien, para dedicarte a la mierda esa de las computadoras y los programas y ganar dinero y tener estatus y vivir como un burgués. Pero no es culpa tuya: se nos dio mal lo de la doctrina, en algo fallamos.
PEDRO Según vos, ¿qué tenía que haber hecho? ¿Seguir manejando un taxi, cagarme de hambre, cagarle el futuro a mi mujer y a los chicos, pero seguir escribiendo?
FERNANDO No traicionarme. Seguir haciendo lo que es tu vocación, lo que te gusta, lo que te conmueve. ¿Te apasiona tu trabajo o es un trabajo y punto?
PEDRO Me divierte. Y lo hago bien.
FERNANDO ¿Te divierte? Qué bárbaro. Cómo puede ser que me hables del futuro, de asegurarle un futuro a los tuyos, cuando sabés muy bien que el futuro es ilusorio, que es la trampa se inventa el sistema, cualquier sistema, para que la gente se acobarde, agache la cabeza y produzca y trabaje y se haga esclava por miedo al puto futuro. ¿Qué futuro te aseguraste? ¿Sos vidente ahora? ¿En tu laburo te aseguran que se acabaron los accidentes, la cirrosis, el cáncer, el tiro que nos puede pegar el tipo que entre a afanar dentro de un minuto? La doctrina me falló, de acuerdo, ¿pero tampoco sos capaz de pensar? ¡ A ver ahora me hablás de la esperanza, de que hay que tener fe, hermana, ya se viene la salvación y la puta madre que lo parió!
PEDRO Bajá la voz, estás gritando.
FERNANDO No estoy gritando. El futuro no lo tenés, no es tuyo. Te guste o no, sos un exiliado, sos un sudaca que le está quitando el puesto a algún gallego desocupado. Cuando tu querida empresa tenga que achicarse porque llegó la recesión, al primero que le van a dar una patada en el culo es a vos. ¿Tenés alguna duda?
PEDRO Yo no soy sudaca. Soy español. Tengo nacionalidad española.
FERNANDO Vos sabés por dónde me paso yo eso de la patria, de la bandera y la escarapela. Pero vos te vendiste. Vos renegaste de tu país por guita, porque te conviene. Vos no sos español, sos otra cosa. Yo no te voy a decir lo que sos: vos lo sabés mejor que nadie.
--
El lúcido puede seguir viendo mientras conserve el INSTINTO de la especie, el IMPULSO VITAL. Es muy posible que con los años esa fuerza instintiva y oscura se pierda. Es necesario entonces apelar a algo parecido a la fe. Hay que inventarse un motivo, una meta que nos permita reemplazar al impulso animal que se ha perdido por una voluntad fríamente racional. Pero esa voluntad es un motor muy difícil de mantener. De repente y sin motivo, se va, se apaga, desaparece. Es entonces cuando se sigue o no se sigue, se puede o no se puede.
Y si no se pude, no hay culpa. No importa el amor de los otros, ni el amor que uno siente por ellos. Si uno no sigue, todo sigue sin uno y sigue igual. Todo pasa, la ausencia pasa. Se conoce a la muerte antes de morir: es un final antiguo, rutinario y común. Es un final deseado que se espera sin temor, porque uno lo ha vivido muchas veces. Todo da igual.
--
TUTTI Con una sola mirada, muy discreta, me examinó de arriba abajo y creo que no le pareció mal lo que veía: todo en su lugar, sin siliconas, sin cirugía. ¿Me equivoco?
Fernando dice que no, sonriendo divertido.
TUTTI Usted tampoco.
FERNANDO O usted es muy sabia o mi mirada está perdiendo la discreción… Tal vez porque no esperaba encontrar a alguien que despertara en mí un inequívoco sentimiento de lujuria.
TUTTI Gracias. Usted también es una presa que una mujer sin prejuicios estaría muy dispuesta a conquistar.
CARLOS Si quieres yo sigo con las fotocopias y ustedes se van a tomar un café, algo.
TUTTI A mí me quedan unos cuantos prejuicios. Este momento no debe pasar de ser un intercambio muy agradable de elogios eróticos: puro coqueteo entre dos personas con mucha experiencia.
FERNANDO La experiencia no implica conocimiento. Yo no sé nada de mujeres.
TUTTI Eso es una mentira elegante: “un caballero no habla de ciertas cosas”.
FERNANDO A Las pocas mujeres que conocí en mi vida, las admiré, las observé, traté de descifrarlas, pero nunca dejaron de ser un misterio. Nunca dejaron de sorprenderme…Yo creo que lo que realmente importa es disfrutar de su presencia. No me di cuenta enseguida, pero después de un tiempito aprendí a escucharlas, a valorar los silencios, las miradas…Esos momentos en que parece que no les pasa nada, y les pasa un mundo…Aprendí a respetar su intuición, su inteligencia. Y aprendí a amarlas.
TUTTI Le quiero advertir que el nivel de mis defensas está bajando peligrosamente. No se pueden decir esas cosas así, como si nada. Hay que hacerse responsable de lo que pueda pasar.
CARLOS Yo me voy. Te espero en el coche.
Fernando responde a la broma de Carlos sujetándolo del brazo.
FERNANDO Estoy casado con la misma mujer desde hace cuarenta años. Y le soy fiel.
TUTTI No soy chismosa. No es necesario que me mienta.
FERNANDO No estoy mintiendo. Nunca me obligué a serle fiel a mi mujer, nunca fue una norma o un pacto a respetar. Con Lili, con mi mujer, siempre dijimos que si se nos cruzaba alguien a cualquiera de los dos, mala suerte. Pero sin mentirnos…
Estomas juntos porque nos queremos, nadie nos obliga y eso nos obliga a ser leales. Ningua de las mujeres que conocí después de Lili pudo ganarle. Las miro, las puedo admirar, me puedo asombrar de conocer a alguien como Tutti Tudela. Yo estoy abierto a todo, a lo que sea que pueda pasar…pero no hay caso: Lili gana. Lili gana siempre.
0 comentarios :
Publicar un comentario