últimamente pienso mucho en cortar cabezas como actividad de ocio. Como ayer en la biblioteca. Tenía un indio a mi izquierda sorbiendose los mocos cada 30 segundos. Llegué a seguirle el ritmo, de modo que cada vez se acercaba una sorbida yo ya la sentía y movía la pierna a modo espasmo. Me enervaba. Cuando el amigo decidió que no podría seguir sorbiendose a sí mismo, se levantó, se fue a algún lugar divino que cuando volvió ya no había mocos que sorber.
Pero entonces fue la mujer pecuda de enfrente que relevó la serenata. Trajo tres bolsas de panchitos, dulces y qué-se-yo, más su lata de gaseosa. Todo con sus respectivos efectos sonoros. Llegué a escribir en un papel "Como abra otra bolsa le corto la cabeza". Deliberadamente, me dediqué a obserbarla por haber secuestrado mi momento de escribir un guión. Hija de fruta (como dice miguelito).
1 comentarios :
GOD, no hay cosa que odie más que las "sorbidas de mocos" preguntaselo a sr.B
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